Parece que me detuve mucho rato; sí en cierto sentido, pero sigo andando; despacio porque tengo que detenerme para entender qué terreno voy pisando, quiénes son las personas que lo habitan y lo que me implica convivir con ellas. (¿Debería distinguir entre personas y personos? Francamente...al carajo el enfoque de género .)
Así pues, me muevo básicamente en dos comunidades: los vecinos y los discípulos de falun gong con quienes desayuno los domingos, tomamos café los jueves y ayudo en el periódico La Gran Época.
Los vecinos parecían más prometedores pero al final no he podido hacer nada con ellos.
Me muevo poco por el pueblo, consumo poco de lo que ofrece: reparación de calzado, tortillas, agua y cervezas; en total tres negocios. Sin embargo mucha gente, incluso policías, me saludan y llaman maestra. En los dos mercados de San Pedro también me reconocen algunos marchantes: las de la miel, los huevos, la fruta y los chiles secos.
En fin, nada para escribir al mundo.
"Nunca es triste la verdad; lo que no tiene es remedio." J A Serrat
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