jueves, 6 de junio de 2013

La vida va... con lentitudes; me toma tiempo entender qué estoy haciendo y pa' dónde es derecho, pero va contenta y gustosa. Se me figura que sintiéndome así, voy derecho.
Pasan cosas: el señor carpintero calcula mal la altura del taquete= la alacena queda más abajo y no caben los frascos. Salvador, el jardinero, que ha de arrancar el pasto para sembrar verduras o rojuras no aparece; tampoco José ni Juan del Jardín etnobotánico... hay que esperar. Tres semanas más tarde aparece Salvador; arranca pasto, siembra lechugas, coles, chícharos e Ipomea (rastrera de las lluvias que da campanitas azules) .
Mi casa es 3/5 casa y 2/5 bodega. Debo modificar esta relación para estar a gusto; no me agrada vivir "en mientras"; así que montaré mi estudio-sala, es decir dedicaré sólo un cuarto a bodega, le pese a quien le pese -pienso en Genoveva.
Pese a tantos imponderables estoy contenta en este pueblito. Ahora, a las 23 y tantas horas, repican en el horizonte auditivo unas campanas con un tañir más bien sordo y chiquito. Vaya... campanas de capillita; pero ¡adivinen! ... cuetes estallan; todos los días estallan cuetes; así es este pueblito.



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